Iglesia Ortodoxa rusa

El flujo de clientes rusos a el balneario continuo aumentando a finales del Siglo XIX. La nobleza, la aristocracia y los miembros de la familia del zar viajaron hacia Homburg, con el fin de curar sus malestares, para descansar y para participar en las actividades de la sociedad. Solamente se lamentaban de una cosa: Para su fe ortodoxa no existía su propia casa de Dios disponible.

El consejero privado ruso Alexander Proworoff  realizó su deseo. En Homburg, era conocido como “El caballero de la rosa". El hombre galante y amable que salía con un ramo de rosas y entregaba una por una a las damas que se encontraba.

Proworoff convenció al alcalde de Homburg, que la ciudad pusiera a disposición de la iglesia un pedazo de tierra al borde del parque Kuerpark, de la financiación se encargó en San Petersburgo y reclutó a los grandes, al servicio del zar a cargo del arquitecto Louis Benois, el cual también diseño la Iglesia rusa en la ciudad de Darmstadt. Para la glamorosa ceremonia innovadora en octubre de 1896 llegó junto a Benois la pareja imperial recién hospedados en Darmstadt, así como la emperatriz Federica de Kronberg. Debajo de un dosel dirigió, el Zar Nicolás II personalmente la colocación de la primera piedra.

Tres años más tarde, la Iglesia de Todos los Santos fue consagrada. Entre 1914 y 1945 fue cerrada, desde entonces es de nuevo un centro religioso para los creyentes ortodoxos rusos en Bad Homburg y los alrededores.